La presidenta de la UCR de Bragado, Lilián Labaqui, cuestionó a concejales de su propio espacio por haber votado en forma diferente a su postura en el caso de Germán Díaz. La referencia a los ediles como “subversivos” abrió un fuerte debate sobre la libertad de conciencia y la disciplina partidaria.
La democracia interna de los partidos políticos volvió a quedar en el centro de la discusión en Bragado, a partir de las diferencias surgidas dentro de la Unión Cívica Radical luego de la sesión especial del Concejo Deliberante en la que se debatió la situación del concejal Germán Díaz.
La presidenta de la UCR local, Lilián Labaqui, cuestionó públicamente la posición adoptada por concejales de su propio partido que decidieron votar de manera diferente a lo que ella consideraba debía ser la postura del radicalismo frente al caso.
En ese contexto, generó particular repercusión la utilización del término “subversivos” para referirse a quienes, siendo integrantes del mismo espacio político, resolvieron actuar de acuerdo con su propio criterio al momento de emitir su voto.
La situación plantea un interrogante que excede el caso puntual y alcanza directamente al funcionamiento de los partidos políticos: ¿hasta dónde llega la disciplina partidaria y dónde comienza la libertad de conciencia de un concejal elegido por el voto popular?
En un sistema democrático, los partidos políticos tienen sus autoridades, estructuras y posiciones orgánicas. Sin embargo, quienes ocupan una banca en un Concejo Deliberante también ejercen una representación institucional que implica tomar decisiones y emitir votos en el ámbito legislativo.
El episodio ocurrido en Bragado expone así una diferencia de criterios dentro de un mismo espacio político. Por un lado, quienes consideran que debe respetarse una posición partidaria común; por otro, quienes entienden que cada concejal tiene la responsabilidad de analizar los expedientes y votar de acuerdo con sus convicciones.
La controversia también vuelve a poner sobre la mesa el significado de la palabra “subversivo”, una expresión de fuerte carga histórica y política en la Argentina, que en este caso fue utilizada en el marco de una discusión interna partidaria.
Más allá de las posiciones personales y de las diferencias que puedan existir alrededor del caso Germán Díaz, el episodio deja planteado un debate de fondo: la democracia no solamente se expresa en las elecciones, sino también en la posibilidad de disentir, debatir y sostener posiciones diferentes dentro de los propios espacios políticos.
En Bragado, la discusión quedó instalada y promete continuar, no solamente por las consecuencias políticas del caso Díaz, sino también por las diferencias que quedaron expuestas dentro de la propia Unión Cívica Radical.





