Una nueva maniobra delictiva volvió a poner en alerta a los adultos mayores. Una persona de 83 años fue víctima de un secuestro virtual, una modalidad de estafa en la que delincuentes simulan tener cautivo a un familiar para exigir una suma de dinero a cambio de una supuesta liberación.
El engaño comienza generalmente con un llamado telefónico en el que los estafadores, utilizando gritos, amenazas y una situación de extrema urgencia, hacen creer que un hijo o un ser querido se encuentra en peligro. La desesperación de la víctima es aprovechada para impedir que pueda comprobar si realmente el familiar está bien.
En este caso, la persona mayor recibió la falsa noticia de que su hijo había sido secuestrado y, bajo presión, los delincuentes se llevaron una importante suma de dinero mediante amenazas y manipulación emocional.
Los especialistas advierten que estas bandas suelen elegir a personas mayores porque conocen el vínculo afectivo profundo que existe con los hijos y buscan actuar rápidamente para evitar que la víctima consulte con otros familiares.
Ante una llamada de estas características, las recomendaciones son claras: mantener la calma, cortar la comunicación, llamar inmediatamente al familiar supuestamente secuestrado y avisar a la Policía. Nunca se debe entregar dinero ni objetos de valor sin verificar la situación.
El llamado de atención vuelve a repetirse: detrás de estas comunicaciones no hay un secuestro real, sino delincuentes que utilizan el miedo como herramienta para robar.





