Las comparaciones entre la actual conducción del Consejo Escolar de Bragado y la gestión encabezada años atrás por Verónica Tucci comenzaron a multiplicarse en los últimos meses dentro de la comunidad educativa. Directivos, auxiliares, docentes y vecinos coinciden en que existen marcadas diferencias en la manera de administrar y dar respuesta a las necesidades de las escuelas del distrito.
Mientras la actual gestión recibe cuestionamientos por demoras administrativas, falta de presencia territorial y escasa capacidad de resolución frente a distintos problemas cotidianos, muchos recuerdan la etapa de Tucci al frente del organismo como un período de orden, diálogo permanente y fuerte compromiso con las instituciones educativas.
Durante la presidencia de Verónica Tucci, el Consejo Escolar mantenía una relación fluida con directivos y cooperadoras, realizando recorridas constantes por las escuelas urbanas y rurales. La ex presidenta del cuerpo se caracterizó por un perfil de trabajo silencioso, pero efectivo, priorizando el contacto directo con la comunidad educativa y la rápida respuesta ante problemas de infraestructura, transporte y servicio alimentario escolar.
Actualmente, distintas voces del ámbito educativo expresan preocupación por el funcionamiento del organismo. Las críticas apuntan a la falta de planificación, dificultades para atender reclamos básicos y una sensación de alejamiento respecto de las necesidades reales que atraviesan muchas instituciones del distrito.
En contraposición, la figura de Tucci continúa manteniendo una valoración positiva incluso entre sectores que no pertenecen a su espacio político. Su experiencia como inspectora de educación inicial y su conocimiento profundo del sistema educativo le permitieron construir una gestión cercana, con capacidad de escucha y articulación permanente con docentes, auxiliares y familias.
No son pocos los vecinos que sostienen que durante aquella etapa el Consejo Escolar tenía mayor dinamismo y presencia. La rápida atención de problemas edilicios, el seguimiento constante de las escuelas rurales y el trabajo conjunto con otras áreas del Estado eran algunas de las características más destacadas de esa gestión.
En un contexto donde la educación enfrenta enormes desafíos económicos y sociales, muchos consideran que el Consejo Escolar necesita recuperar protagonismo y eficiencia. Y en esa comparación inevitable, el paso de Verónica Tucci por la presidencia del cuerpo vuelve a aparecer como un ejemplo de gestión ordenada, cercana y comprometida con las necesidades de la comunidad educativa de Bragado.
Otro dato que varios actores de la comunidad educativa remarcan tiene que ver con la estabilidad institucional que existió durante anteriores conducciones del organismo. Tanto en la gestión encabezada por Verónica Tucci como en la presidencia de Betina Menéndez, no se registraron renuncias dentro del cuerpo, (a excepción de Marcela Merchán) pero no por desacuerdos en la forma de conducción un aspecto que muchos consideran importante y digno de destacar. En ambos períodos se sostuvo un esquema de trabajo con diálogo interno, continuidad y funcionamiento ordenado, cuestiones que hoy varios sectores educativos señalan como necesarias para recuperar el normal funcionamiento del Consejo Escolar.





