El radicalismo de Bragado se encamina a una elección interna en un contexto político y social muy particular. Mientras el país atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años, con una economía que golpea cada vez más fuerte a los sectores medios y trabajadores, la dirigencia política local también empieza a sentir el desgaste, las dudas y el humor social que se percibe en la calle.
La inflación, la caída del consumo, el aumento permanente de tarifas y servicios, y la dificultad de muchas familias para llegar a fin de mes generan un clima de cansancio generalizado. Ese malestar ya no distingue tanto entre oficialismos y oposiciones: atraviesa a toda la política. Incluso muchos ciudadanos que acompañaron con esperanza al actual gobierno nacional hoy empiezan a mostrar decepción, incertidumbre y una pérdida de confianza que se nota en cada charla cotidiana.
En medio de ese escenario, la Unión Cívica Radical de Bragado deberá resolver sus diferencias puertas adentro mediante elecciones internas para renovar autoridades. Y lo que en otro momento podría haber sido una simple discusión partidaria, hoy toma otra dimensión política.
Desde el sector oficialista del radicalismo local que lo tiene a Amadeo Mónaco como candidato a presidente aseguran haber cumplido con el pedido realizado desde el Comité Provincia: intentaron por todos los medios lograr una lista de unidad que evitara la confrontación interna. Sin embargo, la lista opositora encabezada por la ex concejal Lilian Labaqui decidió avanzar y sostener la competencia electoral, impulsando la realización de los comicios internos previstos para el próximo 7 de junio.
La pregunta que muchos se hacen ahora es si el afiliado radical realmente concurrirá a votar y, sobre todo, en qué cantidad. Porque allí estará una de las claves políticas de la elección. No solamente importará quién gane, sino también el nivel de participación y el mensaje que deje la militancia radical local.
En tiempos donde gran parte de la sociedad muestra apatía, enojo o desinterés hacia la política, movilizar afiliados no será sencillo. Pero al mismo tiempo, las internas suelen despertar al radicalismo, un partido históricamente acostumbrado a debatir, competir y resolver liderazgos a través del voto interno.
También habrá que observar si esta elección sirve para fortalecer al partido o si profundiza divisiones en un momento donde gran parte de la sociedad reclama dirigentes más cerca de los problemas reales de la gente y menos concentrados en disputas partidarias.
Lo cierto es que el 7 de junio no solo se pondrán en juego nombres o cargos dentro del comité radical. También se medirá el nivel de movilización, el liderazgo de cada espacio y la capacidad del radicalismo de Bragado para volver a conectar con una sociedad golpeada económicamente y cada vez más exigente con toda la dirigencia política.





