En este 25 de mayo, quiero destacar, desde mi lugar de responsabilidad política, las palabras que pronunció el padre Mariano Cortés en la Parroquia Santa Rosa de Lima.
Como es habitual la iglesia se expresa, vinculando la palabra de Dios, con la vida cotidiana, dos veces en el año, el 25 de mayo y el 9 de Julio.

Quiero compartir, para los que no pudieron estar en la celebración, la homilía del padre MARIANO CORTES, muy humanista y llamando a la reflexión en contraposición a la vorágine diaria.
Desde mi punto de vista, un mensaje con los pies sobre la tierra.
Alexis Camus.
HOMILÍA DEL PADRE MARIANO CORTÉS EN LA ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS CON MOTIVO DEL 25 DE MAYO
Queridos hermanos y hermanas:
En este día nos hemos vuelto a dar cita, con motivo de un nuevo aniversario de la revolución de Mayo. Damos gracias y pedimos por nuestra querida Argentina, pero también por nuestra patria chica, Bragado. Porque la Patria empieza acá y se construye desde acá. Pedimos por sus instituciones y por todos los que tenemos, en una u otra medida, responsabilidades en la vida pública. La Palabra de Dios que hemos escuchado nos ofrece luces muy concretas para este tiempo.
Les propongo tres ideas que nos pueden ayudar:
- Entrar en la lógica del bien común. En el Evangelio, Santiago y Juan quieren los primeros puestos. Jesús, en cambio, corrige esa lógica y propone otra: no la del privilegio, sino la del servicio. No la del interés propio, sino la entrega por los demás. También hoy necesitamos pasar de la búsqueda de beneficios personales o sectoriales a una sincera búsqueda del bien de todos, especialmente de los que más sufren. Una patria crece de verdad cuando nadie se encierra solamente en lo suyo y todos se sienten responsables del bien común.
- No hay bien común sin respeto. San Pablo nos dice: “revístanse de compasión, de humildad, de dulzura, de paciencia; sopórtense y perdónense mutuamente”. Qué actual es esta palabra. Porque una comunidad se debilita cuando crecen la agresión, la descalificación y la incapacidad de escuchar al que piensa distinto. Podemos tener diferencias, pero no por eso debemos tratarnos como enemigos. El respeto, la escucha y el diálogo no son signos de debilidad: son condiciones necesarias para la convivencia y para la paz social.
- La verdadera grandeza está en servir. Jesús lo dice con claridad: “el que quiera ser grande, que se haga servidor”. Ése es también un mensaje muy fuerte para una fecha patria como hoy. Servir desde la función pública, servir desde las instituciones, servir desde el trabajo diario, servir desde la familia y desde la vida comunitaria. Nadie construye solo una comunidad; la construimos entre todos, cuando cada uno aporta lo suyo con honestidad, responsabilidad y espíritu de servicio.
Por eso, en esta acción de gracias, le pedimos al Señor tres dones para nuestra comunidad: que nos ayude a buscar el bien común, que nos enseñe a respetarnos y escucharnos, y que nos dé un corazón dispuesto a servir.
Que ésta mañana en Bragado, al celebrar este 25 de Mayo, podamos todos, dirigentes políticos, sociales y religiosos, renovar nuestro compromiso por construir una comunidad distinta y mejor cada día, más fraterna, más justa y unida.





